Carta al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

A principios de este mes el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo le envió una carta al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Lic. Rodríguez Larreta, por los problemas de interpretación y reglamentación generados por la aprobación de los nuevos códigos Urbanístico y de Edificación:

Señor Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires:

Lic. Rodríguez Larreta

Presente

____________________

De nuestra consideración:

Nos dirigimos a usted a efectos de solicitar una urgente solución a los problemas de interpretación y reglamentación generados por la aprobación de las nuevas leyes de los Códigos de Urbanismo y Edificación y a las demoras que sufre el procedimiento para registrar planos de obras de arquitectura a ejecutarse en esta Ciudad.

Este pedido, lamentablemente, no es nuevo. En el año 2015 comenzamos con nuestros reclamos que fueron parcialmente atendidos y resueltos, pero comprendimos entonces que ustedes habían iniciado un profundo proceso de cambio de procedimientos administrativos que decidimos acompañar con nuestro aporte crítico. En esta nota no vamos a detallar los innumerables encuentros y notas referidas al tema porque descontamos que usted los debe tener presentes.

Esta nueva etapa de cambio, que se inició en enero de 2019, afecta la actividad de nuestros matriculados y desalienta el interés de potenciales inversores de diferente escala debido a que la incertidumbre que han generado las nuevas leyes aprobadas hace nueve meses, se impone al interés legítimo de trabajar e invertir en nuestra Ciudad.

La presente se refiere meramente a lo procedimental pero no perdemos de vista que se suman otros factores acuciantes que no contribuyen a mejorar las perspectivas: una ley de plusvalía cuyo sentido no se condice con su propio fin tal como se aplica y, una actitud, al menos morosa, de parte de las empresas de servicios públicos que muestran una alarmante incapacidad para definir condiciones mínimas en cuanto a la prestación de servicios a los nuevos emprendimientos.

Completan un panorama desalentador para el ejercicio profesional y la construcción en la Ciudad de Buenos Aires que impide la recuperación económica en general de nuestro distrito y niega previsibilidad para un desarrollo cierto en un futuro cercano.

Hemos alertado que son necesarios cambios en los códigos nuevos y que debe primar la coherencia entre la aplicación de la norma y las acciones declaradas y encaradas para facilitar y transparentar procesos administrativos (que históricamente fueron engorrosos y dificultaron el registro de planos). 

Desde esta Entidad acompañamos siempre todos los cambios propuestos y ejecutados para mejorar la gestión de trámites pero surgen nuevos e incomprensibles problemas que se mezclan con otros que son de vieja data y siempre endémicos. Para una mejor comprensión de lo expuesto, listamos a título enunciativo:

Problemas que continúan vigentes luego de los cambios aplicados en enero de 2019

  • Dificultosa aplicación de las normas vigentes, que continúan siendo tan poco claras como sus antecesoras, lo que genera demoras y reiteradas observaciones a un mismo expediente, e impide la aprobación de las tramitaciones.
     
  • Escasa o nula atención personal a los matriculados, tanto para su orientación como para resolver observaciones y subsanaciones, máxime en esta situación de gran incertidumbre.
     

Oportunamente hemos entregado un informe que detalla estos temas.

Problemas surgidos por la aplicación de las nuevas normas

Aplicación de nuevos códigos (Urbanístico y de Edificación): se anunció su reglamentación y aplicación a partir del 2 de enero del presente año, pero hasta el mes de mayo no sucedió. Entendemos las dificultades que presenta un proceso de tal envergadura (el cambio de norma regirá por décadas prefijando el desarrollo urbano de nuestra Ciudad) pero hubiese sido mucho más razonable su aplicación paulatina y controlada, permitiendo los ajustes que fueron y serán necesarios durante muchos meses e, incluso, la modificación de las leyes en algunos casos que ya muestran su desfavorable impacto en situaciones que hasta el año pasado eran simples de resolver. Basta como simple ejemplo, la supresión de troneras por el concepto de revisión de linderos (inviables en la práctica), que deja casi fuera del análisis potencial de desarrollo a más de 100.000 lotes en una ciudad totalmente consolidada.

Aplicación de la Ley de Plusvalía: la modernidad de un concepto arraigado en diversas urbes de países desarrollados se impone en nuestro medio de manera desalentadora a la hora de analizar una inversión inmobiliaria, y esto se verifica taxativamente: en nuestros registros de encomiendas de obras de arquitectura a construirse se verifica un declive interanual que se asoma de manera alarmante al 40%.

Otro dato llamativo es la incomprensible ponderación del valor correspondiente a la plusvalía de terrenos de idéntica situación geográfica y diferente valor. El desarrollo de un software específico para comprender situaciones particulares de las innumerables parcelas de la Ciudad que fue comprometido por el Gobierno tampoco se implementó y restó herramientas de facilitación para el análisis de potenciales inversiones.

Expedientes que corresponden a emprendimientos que superan los 1.000 m²: deben pasar inexorablemente por DGIUR y volver a transitar el circuito administrativo tendiente a lograr un registro definitivo que permita un correcto inicio de obras.

Nos preguntamos entonces: si la nueva norma condenaba al ostracismo la interpretación urbanística de antaño, ¿por qué se la vuelve a imponer como preeminente en esta nueva etapa?

Operatividad del sistema: es necesario brindar permisos individuales de acceso a subsanaciones solicitadas al interesado por la autoridad de control. Si se buscaba con los cambios automatizar procesos burocráticos para enfocar recursos en temas de fondo, estos «loops» administrativos son recursos sobre-utilizados y sin dudas repercuten en la resolución de los problemas más comunes de todos los días.

Implementación de nuevos códigos con consultas pagas (pago de consultas para desarrollar un emprendimiento,70 pesos por m² a construir): si la norma fuese clara no sería necesario consultar a la autoridad de aplicación.

Carencia de mesa de ayuda/orientación: teniendo en cuenta que se aplica un nuevo paradigma que no resulta claro para funcionarios ni profesionales, las consultas arrecian pero no las respuestas.

Comprendemos que el fin último de este profundo proceso de cambios puesto en marcha pretende facilitar la prestación de servicios profesionales adecuados a vecinos de nuestra Ciudad que están interesados en construir obras de arquitectura (ampliaciones, refacciones o nuevas).

Sin embargo, a 9 meses de iniciado el proceso verificamos que las aspiraciones no se convierten en hechos. Y queremos colaborar activamente (como siempre hacemos) para que no sean sólo palabras.

Agradeciendo la atención que le brindará a nuestro pedido, saludamos muy atentamente.

Arq. Roberto Busnelli 
Secretario
Arq. Valeria del Puerto
Presidenta

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