«…Polaco Goyeneche cantame un tango más…»

Un 27 de agosto de 1994…un día como hoy… pero de hace 25 años atrás, partía el Polaco Goyeneche a causa de una neumonía, a los 68 años de edad. Quedó su voz, su forma de frasear y su interpretación del tango que aun se puede escuchar. Como si fuera un programa de TV de los ochenta podemos asegurar que Goyeneche era uno de los «Grandes valores del Tango» y hoy lo homenajeamos acá:

Nació el 29 de enero de 1926 en un hogar muy humilde del barrio de Saavedra con exactitud su casa estaba en Coghland a unas cuadaras del limite con Saavedra pero se lo reconoce como parte del barrio y esta presente en sus calles. Trabajó de colectivero mucho tiempo, hasta bastante después de haber empezado a cantar. Era hincha fanático del Club Atlético Platense, hoy una de las tribunas del estadio Ciudad de Vicente López se llama Roberto ‘Polaco’ Goyeneche, además de un tramo de la avenida que antes era Donado. El año pasado se inauguró el paso bajo nivel en la avenida Balbin y se lo bautizó «Goyeneche – Gatica» por el cantante y por el boxeador que también vivió un tiempo en la zona.

Su primer éxito fue en 1944 ―a los dieciocho años― en un concurso para voces nuevas. Ese mismo año inició su carrera como cantor en la orquesta de Raúl Kaplún. En 1952 fue convocado por Horacio Salgán para reemplazar al cantor Horacio Deval y formar dúo con Ángel Díaz, quien fue el que lo bautizó como el «Polaco», por ser delgado, y tener el pelo largo y rubio, similar a los jóvenes inmigrantes de origen polaco.

En 1956, a los treinta años, se convirtió en el cantor de la orquesta de Aníbal Troilo, de quien fue admirador y entrañable amigo. Con él grabó 26 canciones. En 1963, Armando Cupo, Luis Stazo y Mario Monteleone integraron un trío para acompañar a Goyeneche que se acababa de separar de Troilo, a pedido de este que consideraba que debía largarse como solista. Con ellos grabó varios temas, entre los cuales se destacan los tangos Frente al marMi malacara y yoNo nos veremos más y Que falta que me hacés.​ Unos años después, ya solista, se volvieron a asociar en dos LP titulados Nuestro Buenos Aires (de obras compuestas especialmente por Armando Pontier y Federico Silva), en 1968 y ¿Te acordás Polaco?, en 1971.

El repertorio de Goyeneche fue muy extenso y variado, los tangos bien antiguos y los más modernos desfilaron en su trayectoria discográfica. Cantó los tangos AfichesMaquillaje y Chau, no va más (de Homero Expósito). También una versión de Malena, de Lucio Demare (poesía de Homero Manzi) y Naranjo en flor.

En Estados Unidos grabó un disco de tangos clásicos (VolverSur, la milonga Los ejes de mi carreta, de Atahualpa Yupanqui) con extrañísimos arreglos jazzísticos de Carlos Franzetti (pianista y compositor argentino de jazz radicado en Estados Unidos).

En 1969 grabó Balada para un loco, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, en un acto de audacia artística, luego del escándalo que el estreno del tema significara y el debate sobre lo que debía ser aceptado como tango.

Se consagró como solista después de ser cantor de orquesta y el reconocimiento le llegaría a la madurez de su voz para no abandonarlo hasta su muerte. Fue mítica la colaboración que Goyeneche prestó al quinteto de Astor Piazzolla durante la breve temporada (mayo de 1982, en plena guerra de las Malvinas) en el Teatro Regina de Buenos Aires, y de la cual se conserva registro discográfico.

Entre 1985 y 1987 participó de los programas televisivos “Operación Porcel” y “Las gatitas y ratones de Porcel”, ambos encabezados por el humorista Jorge Porcel.

En este último programa Goyeneche participaba de un sketch luciendo la camiseta de Platense, y Porcel la de Racing, mientras que su guitarrista lucía la de Sarmiento de Junín; el fútbol era su pasión y Platense su gran amor, equipo al que busco de representar en cada lugar al que fuese, ya que era uno de los pocos del medio hincha de Platense.

En 1985 recibió el Premio Konex – Diploma al Mérito como uno de los mejores cantantes de tango de la historia en Argentina.

En octubre de 1987, canta y actúa en la película Sur que dirige Pino Solanas.

En 1989 conoce en el café concert “Café Homero» perteneciente al artista Rubén Juárez,a Adriana Varela que se inicia allí cantando tangos, hasta que un día se encuentra con el polaco, quien en Homero hacia un ciclo con el mismo Rubén Juárez, quien le presenta a Adriana Varela. Desde ese momento fue su mentor.

Su nombre se posiciona entre los más importantes de la historia del género, no solo por su capacidad para cantar, sino también por la expresividad de su fraseo, el modo de colocar la voz, el manejo de los tiempos, los acentos y los silencios, la fuerza de la esencia misma del tango, lo distinguen de todos los otros cantores de nuestro tiempo, hacía que cualquiera que lo escuchara sintiera lo que el cantaba, un personaje irrepetible, imposible de ser confundido con otro.

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