Noche de bodas de Pampita y los secretos de un edificio del siglo pasado

La flamante pareja de casados Pampita y García Moritán pasarán este fin de semana como regalo de casamiento en uno de los hoteles mas lujosos de la ciudad… un edificio que ya había sido regalo de bodas un siglo atrás

Era 8 de mayo de 1916 y otro casamiento se festejaba en la ciudad!!!

No era un casamiento cualquiera, dos exponentes de la aristocracia porteña daban el SÍ!…

Félix Saturnino de Álzaga Unzué y Elena Peña Unzué, primos segundos, se casaban en la iglesia de San Agustín ubicada sobre avenida Las Heras. La abuela de Elena, Mercedes Baudrix de Unzué, costeó la construcción de la iglesia en 1907 en memoria de su marido Mariano.

Félix tenía 31 años y Elena 24, y como llevaban un tiempo comprometidos ya habían empezado a preparar el proyecto de casa propia…que termino siendo un palacio: El palacio Alzaga Unzué, actual Four Season.

Una construcción que guarda secretos sobre las costumbres de una época en la que Buenos Aires era considerada la París de América del Sur.

Dicen que fue el regalo de bodas de Felix a Elena. Se la encargó al arquitecto Roberto Prentice en el año 1916, y fue levantada en terrenos de su propiedad en el barrio de Retiro, elegido por la clase alta porteña desde fines del siglo XIX. La joven pareja vivió en la casa de los padres de Félix, ubicada en la avenida Alvear 1345, hasta la inauguración de la propiedad.

Ambos se mudaron a su mansión en 1920. No tuvieron hijos, vivían con muchas mascotas, entre ellos varios perros y aves. En el subsuelo se ubicaron las cocinas, el lavadero y el comedor (con platería inglesa y muebles franceses), donde trabajaban alrededor de 20 personas. En su momento la pareja contaba con la cocina del chef italiano Nicola Argentieri. También se encontraba en ese nivel la bodega. 

La habitación de Elena Peña de Alzaga Unzué, como era en el pasado. Y la Suite Presidencial, en la actualidad.
Plano de la suite presidencial en la actualidad, donde pasarán la noche de bodas Pampita y Moritán, donde se han alojado innumerables personalidades que visitaron nuestro país

A las habitaciones del primer piso se llega a través de la escalera principal, que se abre paso entre dos imponentes columnas jónicas y está construida enteramente en mármol de Carrara. Félix y Elena dormían en cuartos diferentes, aunque conectados entre sí. La decoración de las paredes es aquí menos recargada pero no por eso menos lujosa y se complementa con un mobiliario de época comprado en el Sotheby’s de Londres.

Fiel testimonio de la cultura francesa en esta ciudad, La Mansión es reconocida como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura del Buenos Aires de principios del siglo XX. El eclecticismo de la Belle Epoque, que mezcla estilos como el francés, el inglés y el italiano, se ve muy bien reflejado en La Mansión.

La construcción comenzó en 1916, a mediados de la Primera Guerra Mundial, y se terminó poco después de que esta guerra finalizara. La importación de productos era un desafío, debido al riesgo del traslado marítimo. Aunque ya en esa época, los artesanos de origen italiano y español comenzaban a suplir con su habilidad muchos de los productos importados.

En el subsuelo de La Mansión se encontraban las cocinas, el lavadero, el comedor de los veinte empleados y la bodega, con vinos como el Château Rothschild. Dos lavanderas y dos planchadoras se encargaban de toda la ropa, toallas y ropa de cama de la casa. Además había dos choferes: uno manejaba el Mercedes Benz y el otro conducía el Cadillac. La Mansión contaba además con salas de esgrima y de armería, acondicionadas en las habitaciones de los hijos que nunca llegaron.

En el Salón de Madame había un retrato de Elena, hecho por Philip de László, un pintor húngaro admirado por las damas de la alta sociedad. Félix y Elena viajaban todos los veranos a Mar del Plata y se alojaban en lo de María Unzué de Alvear, famosa por las deslumbrantes fiestas que ofrecía. Allí concurrían a los bailes de máscaras en el hotel Bristol, a comidas en el restaurante Lavorante y a las carreras que se desarrollaban en el hipódromo. También iban al Ocean, un club muy exclusivo, y paseaban por la rambla.

Elenita y «Piruco», paseando en Mar del Plata. Revista Caras y Caretas del 3 de marzo de 1917.
Foto izquierda: Elena durante una cena aristocrática. Foto derecha: Elena en evento del Jockey Club donde su marido era el presidente de la entidad

«…Era gente muy cordial, Elena ayudaba a todo el mundo, era muy piadosa. Aparentemente no pudieron tener hijos, no se sabe bien. Estudié el período 1890-1940, especialmente la Belle Époque, donde los argentinos ricos reunían la simpleza del hombre de campo con la sofisticación del parisiense, una mezcla muy atractiva. Trajeron arte y objetos de Europa y de Oriente, eso hizo más hermosa la ciudad…»
Gabriel Oliveri, director de Marketing del Four Seasons

El palacio Álzaga Unzué habla de una Argentina de principios de siglo pasado, que se imaginaba potencia mundial: una sociedad de contrastes imposibles entre la inmigración llegada de la Europa pobre y la aristocracia agroexportadora criolla que miraba a la Europa rica y soñaba con una nueva París a orillas del Río de la Plata.

La construcción se demoró cuatro años en la obra, pero logró combinar el estilo eduardiano inglés que agradaba a Félix con el gusto de Elena por los castillos franceses del Loire. Tiene la estructura típica de un hôtel particulier de la Belle Époque: una gran mansión diseñada para que viva una sola familia con cuatro plantas de funciones bien definidas.

Félix Saturnino Pedro José Álzaga Unzué (1885-1974)
y Elena Peña Unzué (1892- 1982)

La pareja vivió ahi hasta su muerte. Félix murió en la madrugada del 29 de agosto de 1974, en tanto que Elena Peña Unzué falleció el 5 de noviembre de 1982. Los restos de ambos se encuentran en la bóveda de Mariano Unzué, en el cementerio de la Recoleta

En 1985 el edificio fue adquirido por el árabe saudita Ghaith Pharaon, fuerte inversor del BCCI – Bank of Credit and Commerce International – en 5.000.000 de dólares. Efectuaron la venta dos sobrinos de los dueños de casa, Carlos Gómez Álzaga y Mercedes Paunero Peña de Zavalía, herederos del palacio. El inversor saudita se lo vendió a la cadena Hyatt para instalar un hotel.
Por otra parte, la casa Álzaga Unzué, cuya existencia había peligrado por la apertura del último tramo de la Avenida 9 de Julio, casi llegó a ser echada abajo por los nuevos dueños para construir el hotel. Se salvó por muy poco, debido a las protestas de todo tipo que el tema generó en Buenos Aires. En 1991, en terrenos del jardín de la residencia, comenzó la construcción de una torre diseñada por el estudio Sánchez Elía (SEPRA), encargada por el saudita Ghaith Pharaon, que abrió al año siguiente como parte del complejo Park Hyatt Hotel Buenos Aires.  Al transformarse en hotel, la residencia Álzaga Unzué fue dividida en siete  habitaciones. La más importante es la suite Mozart, que tiene 200 m² de superficie. El edificio fue sometido a una intensiva restauración interna y redecoración cuyos montos alcanzaron el millón de dólares.
Con la crisis económica de 2001, ambos edificios pasaron a gestión de la cadena Four Seasons, donde este fin de semana otra pareja, un siglo después siguen celebrando el amor.

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