LA MARCHA VA POR DENTRO

Hoy compratimos en nuestra página un texto del CENTRO NUEVA TIERRA, destacamos el amor y la coherencia de sus palabras.

El Centro Nueva Tierra trabaja al servicio de grupos y organizaciones sociales en Argentina desde 1989. Comprometido con la opción por los pobres y apostando por la democracia y la justicia social; trabaja en todo el país con perspectiva de educación popular, construcción colectiva e integración latinoamericana.

LA MARCHA VA POR DENTRO

Transformó gente. Nunca se cortó. Buscó maneras de seguir, transformándose, proveyendo un espacio y tiempo común, pero sobre todo símbolos y una causa compartida y siempre actualizada. Construyó unidad y un todos, no solo con la diversidad y los fragmentos, sino también aún con la fracturas. Reinventó la solidaridad en argentina y puso un límite. Contiene lo mejor de vivir juntos y de nuestras ideas. La marcha del 24.


Esta vez, hay que volver a marchar sin ir a la plaza. La continuidad implica, ahora, una pausa que, sin embargo, no es detenerse. Una pausa forzada, pero asumida con conciencia. Una pausa que aparece en un momento donde la vida, la muerte y la ética personal se conectan directamente con la res ponsabilidad colectiva.
La memoria de la lucha y el cuidado están tan presente en cada 24 de marzo como la verdad y la justicia.
En el corazón de todo esto, está ese grupo de mujeres que son la piedra angular de lo mejor de nuestro pueblo. Por ellas sobre todo sabemos que la disciplina del momento es estar donde hay que estar. Siempre fue así. En el tiempo más oscuro, Madres y Abuelas, dejaron sus casas y se pusieron en camino. La locura de salir a la plaza fue la forma de mantener la cordura y seguir al corazón. Se expusieron a un afuera hostil porque desde adentro les vino una fuerza. Fue una conciencia política que nació de la tripas. De un vacío que en la soledad de la casa enloquecía. Y marcharon.

Hoy, la amenaza es otra y el miedo opera de otro modo. Nuevamente nos toca estar en el lugar correcto, en el espacio apropiado, en el tiempo justo y con la misma fuerza.
La marcha es un acontecimiento social y político central de nuestra cultura y conciencia política. Pero sobre todo una fuente de la que bebemos: la plaza de cada 24 de marzo es un hecho espiritual. Es el aire que respiramos y nos renueva, es lo que calma nuestra sed. Así lo sentimos con claridad en el cuerpo estos últimos años, en los que fue necesario sostenernos de lo más profundo.
“Beber de nuestro propio pozo”, como dice el gran libro de espiritualidad de Gustavo Gutierrez, sigue siendo la cuestión. No ir a la plaza no es una claudicación. Sus fuentes están dentro nuestro. De cada uno y de todos. Ahí podemos beber, siempre.
Lo que buscamos año a año en la plaza, lo seguiremos buscando y vamos a encontrarlo.
Es tiempo de construir otra cercanía, encontrarnos de otro modo con lo colectivo y conectar con esa fuerza que tiene como condición la valiente asunción de la propia fragilidad, pero también nuestra certeza: somos un pueblo que sabe luchar, que cura heridas y se levanta siempre.
“De noche iremos, de noche, que para alcanzar la fuente sólo la sed nos alumbra”. Lo grandes místicos, como Juan de la Cruz, quizás sean los que mejor iluminen esta experiencia argentina.

Juan Gelman encontró allí un eco que transformó en poesía y no es casual que lo cite en muchas de sus obras.

«esta herida con vos/o llaga/luz //como criatura vulnerada o //pena de vos que vivemuere //hasta que la matás haciéndolá //dicha de vos cielando furias/paladar // al que mi lengua está pegada // como lengua de vos/o tierra donde // crecés como dulzura/vos // que me empezaste y quiero que me acabes // en la mitad de vos/país/amparo // por donde toda la vida va/temblor // que me temblás en vos/claro de fuego «

(Juan Gelman Comentario XXIII, Juan De la Cruz)

Hoy nos toca actualizar esa experiencia con un nuevo escenario.
¿Cómo conectar con esa sensación de eternidad que se siente al llegar a la Plaza en la intimidad de cada casa? ¿Cómo sentirnos unidos a los que no están y lo dieron todo por la Patria, estando junto a los más cercanos? ¿Cómo abrazar a las Madres y Abuelas cuidando a los y las que tenemos en frente y al lado?
En este conmoverse inicial, básico y elemental, puede estar también la semilla de la Patria soñada y la fuerza de lo que vamos a necesitar en el futuro. Cuando todas las coordenadas cambian y la incertidumbre crece, es fundamental saber quiénes somos.
Y al sembrar tu luz; renazco en tu milagro; Y en el viento sur; soplando vida al barro; sé quién soy

La vida luminosa de los desaparecidos, y de un modo particular los que atravesaron su martirio con la impronta del Evangelio, nos pueden dar algunas coordenadas de cómo vivir este tiempo de prueba.
Porque hoy están a prueba nuestra solidaridad, nuestra disciplina y también nuestra espiritualidad.
Tenemos con que alimentarlas, tenemos que practicarlas y tenemos que transformarlas en doctrina y criterio para volver a ponernos en marcha.
Necesitamos poesía, pensamiento y política.
Una praxis nueva surge del corazón. De lo mas central y cierto. Necesitamos volver a la fuente de lo que nos puso en movimiento una vez. Conectar con esa fuerza es la forma de marchar de otro modo.

Desde adentro, a fondo y con lo más profundo.

Centro Nueva Tierra

Dirección: Piedras 575 PB, Ciudad Autónoma de Buenos Aires / Teléfono: (+54-11) 4342-0869 / contacto@nuevatierra.org.ar

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