A ocho años de la sanción de la Ley de Identidad de Género

El 9 de mayo de 2012 se sancionaba la Ley de Identidad de Género en la Argentina, una medida pionera en el mundo que reconoce el derecho de las personas a ser inscriptas en su DNI acorde con su identidad de género. Un resultado de la lucha colectiva que permitió construir una sociedad con más derechos, igualdad e inclusión.

En los últimos quince años se sucedieron vigilias alrededor del Congreso de la Nación que forman parte ya de los capítulos memorables de la historia argentina reciente. Los debates en torno a la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), la Ley de Reforma Previsional, Ley Servicios de Comunicación Audiovisual, Matrimonio Igualitario, tienen como protagonistas a las organizaciones políticas, a los movimientos sociales y a la heterogeneidad del pueblo reunido frente a sus gobernantes.

Una de esas vigilias históricas sucedió el 9 de mayo de 2012 mientras se esperaba que el Senado de la Nación dictamine sobre la Ley de Identidad de Género en la Argentina. A las 21.10, con 55 votos afirmativos, 0 negativos y 1 abstención, el Senado aprobaba la Ley 26.743 que permitiría a las personas registrarse en su DNI con su nombre, foto e identidad de género. También garantizaría el acceso a los tratamientos de salud a toda persona que requiera modificar su cuerpo de acuerdo con el género autopercibido.

La Ley, sancionada el 9 de mayo y promulgada el 23 de mayo, entiende que la identidad de género autopercibida se refiere a «la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales».

Por lo tanto, cuando el sexo y el nombre de pila que figuran en el DNI no coincidan con la identidad de género de la persona, se puede solicitar una rectificación registral, incluso en el caso de niños o adolescentes, quienes también lo podrán solicitar a través de un representante legal.

Esta es la primera Ley de Identidad de Género del mundo que no requiere diagnósticos médicos o psiquiátricos, ni operaciones de cambio de sexo para acreditar la identidad. Tampoco requiere un trámite judicial o administrativo. Para rectificar el registro del sexo solo hay que presentarse ante una oficina del Registro Nacional de las Personas (Renaper).

Según cifras de este organismo, desde el año 2011 hasta febrero de 2020 9 mil personas realizaron «la rectificación registral del sexo, el cambio de nombre de pila e imagen» en su DNI. La mayoría corresponde a la provincia de Buenos Aires (31,6%), la Ciudad de Buenos Aires (11,6%) y Santa Fe (9,2%), seguidos por Córdoba (8,8%), Salta (5,4%) y Tucumán (4,4%). Entre el total de las personas que accedieron a este cambio el 72% autopercibía su género como femenino. Entre los 20 y 29 años se concentra el mayor número de rectificaciones de DNI de acuerdo a su género autopercibido. Y más de 600 menores de 18 años, por medio de sus representantes legales y certificado su pleno consenso, pusieron en práctica la Ley 26.743.

La Ley también regula el acceso a la atención sanitaria integral de las personas. Indica que todas las personas podrán acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales, a tratamientos hormonales para adecuar su cuerpo sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa. Y menciona que los tratamientos médicos de adecuación de género deben ser incluidos en el Programa Médico Obligatorio (PMO)lo que garantiza una cobertura de las prácticas en todo el sistema de salud, tanto público como privado.

La Ley, sancionada el 9 de mayo y promulgada el 23 de mayo, entiende que la identidad de género autopercibida se refiere a «la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales».

Por lo tanto, cuando el sexo y el nombre de pila que figuran en el DNI no coincidan con la identidad de género de la persona, se puede solicitar una rectificación registral, incluso en el caso de niños o adolescentes, quienes también lo podrán solicitar a través de un representante legal.

Esta es la primera Ley de Identidad de Género del mundo que no requiere diagnósticos médicos o psiquiátricos, ni operaciones de cambio de sexo para acreditar la identidad. Tampoco requiere un trámite judicial o administrativo. Para rectificar el registro del sexo solo hay que presentarse ante una oficina del Registro Nacional de las Personas (Renaper).

Según cifras de este organismo, desde el año 2011 hasta febrero de 2020 9 mil personas realizaron «la rectificación registral del sexo, el cambio de nombre de pila e imagen» en su DNI. La mayoría corresponde a la provincia de Buenos Aires (31,6%), la Ciudad de Buenos Aires (11,6%) y Santa Fe (9,2%), seguidos por Córdoba (8,8%), Salta (5,4%) y Tucumán (4,4%). Entre el total de las personas que accedieron a este cambio el 72% autopercibía su género como femenino. Entre los 20 y 29 años se concentra el mayor número de rectificaciones de DNI de acuerdo a su género autopercibido. Y más de 600 menores de 18 años, por medio de sus representantes legales y certificado su pleno consenso, pusieron en práctica la Ley 26.743.

La Ley también regula el acceso a la atención sanitaria integral de las personas. Indica que todas las personas podrán acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales, a tratamientos hormonales para adecuar su cuerpo sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa. Y menciona que los tratamientos médicos de adecuación de género deben ser incluidos en el Programa Médico Obligatorio (PMO)lo que garantiza una cobertura de las prácticas en todo el sistema de salud, tanto público como privado.

En septiembre de 2015 la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires aprobó la Ley 14783 de cupo laboral travesti-trans que propone que el 1% de los empleos de la administración pública sea ocupado por personas travestis, transexuales, transgéneros y masculinidades trans. Diana Sacayan, una de sus mentoras, fue asesinada en su departamente por Gabriel David Marino un mes después de la aprobación de la Ley. Marino fue condenado a prisión perpetua por el crimen en un fallo inédito e histórico que utilizó por primera vez la figura del «travesticidio».

En 2018 se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de Ley Nacional «Diana Sacayan» de cupo laboral travesti trans, que aún aguarda el debate. Además de la provincia de Buenos Aires, las provincias de Santa Fe (octubre 2019), Chubut (Mayo 2018), Rio Negro (septiembre 2018) y Chaco (noviembre 2018) aprobaron legislaciones para incluir el cupo pero continúan sin reglamentarse.

A ocho años de la aprobación de la Ley es importante celebrar y recordar esta victoria como un horizonte para seguir trabajando por un mayor respeto a la identidad de género que incluya garantizar el acceso sin discriminación al sistema de salud, a la educación, al circuito laboral, y a la cultura en condiciones de trato digno.

Fuente: Pagina del Ministerio de Cultura Argentina

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